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sábado, 3 de noviembre de 2018

RECOMENDACIÓN: "EL BUQUE DEL DIABLO", DE ILDEFONSO ARENAS


El Im­pe­rio oto­mano se alió con Ale­ma­nia y Austria-Hungría en la Gran Guerra, elllo dio lugar, entre otras consecuencias ca­­tas­tróficas, a que la gue­­rra durase dos años más de lo que ha­bría debido, a las dos revoluciones ru­sas de 1917 y a la dictadu­ra bol­­chevi­que, al genocidio del pue­blo armenio, a quince millones de muertos y a la desmem­bra­­­ción del Im­pe­­­rio otomano, con el nacimiento en Oriente Me­dio de una    mi­rí­a­da de nuevos Estados cuya inesta­bi­lidad social, eco­nó­mi­ca y po­­­lí­ti­ca sigue sin resolverse un siglo des­pués.

Si en los albores de la Primera Guerra Mundial el crucero de batalla alemán SMS Goeben, aislado en medio del Mediterráneo, no hu­biera esquivado a fuerza de audacia y as­tu­cia a las armadas francesa y británica, para buscar refugio más allá de los Darda­ne­los, nada de todo eso habría ocurrido.

Ésta es la historia no sólo del Goeben, sino también del hombre que lo comandaba, la historia de un hombre que, actuando por su cuenta, bajo su propio cri­te­rio, cambió el destino del mundo.

Escrita por Ildefonso Arenas, la novela "El buque del diablo", que fue publicada, en noviembre de 2018, por Edhasa, tiene 528 páginas y puede ser adquirida por un precio de 26,00 euros.

viernes, 24 de noviembre de 2017

RECOMENDACIÓN: "TERCERA CRUZ DE CABALLERO", DE ILDEFONSO ARENAS


La Cruz de Hierro de no es nazi, ni siquiera alemana. Es prusiana. Existe desde 1813, cuando Prusia inició su guerra de liberación contra la Francia de Napoleón.

El rey ideó una recompensa que incentivase a sus reclutas, pues eran de reemplazo y andaban mal de ardor guerrero.

Como todo el mundo la podía ganar, se convirtió en el honor más codiciado para el soldado prusiano. Tras Waterloo, pasó a formar parte de la esencia nacional prusiana. 

Otro rey la rehabilitó en otra guerra contra Francia, la de 1870. En la Gran Guerra del catorce, lo mismo, solo que, aquí, Alemania perdió.

Habría debido ser el fin de la Cruz de Hierro, pero Göring la puso en circulación nada más invadir Polonia.

Hubo tres Cruces de Hierro: la de Segunda Clase o EK2, la de Primera Clase o EK1 y la de Caballero o RK.

Para conseguir la Cruz de Caballero era necesario poseer la de Primera Clase, y para tener ésta era necesario haber ganado antes la de Segunda Clase. 

A lo largo de la guerra, los Caballeros de la Cruz de Hierro fueron haciendo cosas cada vez más asombrosas. Así que para distinguirlos se crearon las Hojas de Roble para la Cruz de Caballero, las Espadas para las Hojas de Roble, los Diamantes para las Espadas y, ya muy al final, la Cruz de Caballero con Hojas, Espadas y Diamantes, en oro.

De todas ellas, solo cuarenta y tres fueron para soldados no alemanes. Sin embargo, en realidad fueron cuarenta y cuatro.

Una Cruz permaneció en el olvido, y ésta perteneció a un piloto de caza español que consiguió 162 victorias en combate.

El periodista de la ARD que investigó la historia intentó arañar más información. En balde, el Estado Mayor Español sostenía que, salvo los generales Muñoz-Grandes y Esteban-Infantes (a quienes se otorgó la condecoración por motivos políticos, no militares), ningún soldado español había recibido esa condecoración.

Esta es la historia de un hombre, hasta ahora desconocido, pero que fue uno de los más grandes pilotos de la Deutsche Lutwafe, uno de los experten, los ases alemanes, que ganó la preciada Cruz de Caballero en el aire junto a gente como Galland y Steinhoff, y que, tras la Segunda Guerra Mundial, se enroló como mercenario en las guerras del incipiente Estado de Israel y en el Congo, en África.

Escrita por Ildefonso Arenas, la novela "Tercera Cruz de Caballero", que fue publicada, en mayo de 2017, por Edhasa, tiene 576 páginas y puede ser adquirida por un precio de 24,00 euros.