Mostrando entradas con la etiqueta BEN MACINTYRE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BEN MACINTYRE. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de marzo de 2023

"LOS PRISIONEROS DE COLDITZ", DE BEN MACINTYRE


Escrito por Ben Macintyre y publicado por Editorial Crítica, el libro "Los prisioneros de Colditz" tiene 494 páginas. Esta es su sinopsis:

En un imponente castillo gótico situado en la cima de una colina, en el corazón de la Alemania nazi, un variopinto grupo de oficiales pasó la segunda guerra mundial tramando audaces fugas contra sus captores nazis. O al menos eso es la versión oficial que se ha contado de Colditz, algo que no ha sido cuestionado durante más de 70 años. Sin embargo, la verdadera historia resulta ser aún más sorprendente.

En su nuevo libro, Ben Macintyre nos revela una asombrosa historia del indomable espíritu humano, pero también de esnobismo, conflicto de clases, acoso, espionaje, aburrimiento, locura y farsa. Con acceso a una asombrosa variedad de material, Macintyre nos revela un notable y variado elenco de personajes de múltiples nacionalidades, que hasta ahora se habían perdido en las arenas movedizas de la historia, con captores y prisioneros viviendo durante años al juego del gato y el ratón.

Desde los elitistas miembros del Bullingdon Club de Colditz hasta el paracaidista estadounidense reconocido como el agente secreto menos exitoso de su país, los soldados-prisioneros de Colditz fueron valientes y resistentes, pero también vulnerables y temerosos, y asombrosamente imaginativos en sus desesperados intentos de fuga. Profundamente investigado y lleno de increíbles historias humanas, este es el libro definitivo sobre el castillo de Colditz.

jueves, 2 de mayo de 2019

RECOMENDACIÓN: "ESPÍA Y TRAIDOR. LA MAYOR HISTORIA DE ESPIONAJE DE LA GUERRA FRÍA", DE BEN MACINTYRE


El coronel Oleg Antoniévich Gordievski del KGB se encontraba en la cúspide de su carrera. 

Como niño prodigio del servicio de espionaje soviético, había ascendido diligentemente y trabajado en Escandinavia, Moscú y Gran Bretaña sin apenas un borrón en su expediente. 

Y ahora, a sus 46 años, había sido nombrado jefe de la rezidentura del KGB en Londres, un puesto nada desdeñable, e invitado a regresar a Moscú para ser ungido formalmente por el director de la organización. 

Gordievski, un espía de carrera, estaba destinado a ocupar los puestos más importantes de aquella vasta y despiadada red de seguridad y espionaje que controlaba la Unión Soviética. 

Con su figura fornida y atlética, caminaba con confianza entre la multitud del aeropuerto. Pero en su interior anidaba un temor contenido, ya que Oleg Gordievski, veterano del KGB y fiel sirviente secreto de la Unión Soviética, era un espía británico. 

Reclutado doce años antes por el MI6, el servicio de espionaje británico en el extranjero, el agente que respondía al nombre en clave de NOCTON había demostrado ser uno de los espías más valiosos de la historia. 

La inmensa cantidad de información que recababa para sus jefes británicos había cambiado el curso de la Guerra Fría y desenmascarado a redes de espías soviéticos, lo cual contribuyó a evitar una contienda nuclear y proporcionó a Occidente información única sobre la mentalidad del Kremlin durante un periodo sumamente peligroso en el escenario internacional. 

Ronald Reagan y Margaret Thatcher habían sido informados de los extraordinarios secretos proporcionados por el espía ruso, aunque ni el presidente estadounidense ni la primera ministra británica conocían su verdadera identidad. Ni siquiera la joven esposa de Gordievski estaba al tanto de su doble vida. 

Su nombramiento como rezident del KGB (el término ruso para un jefe de embajada del KGB, conocidas como rezidenturas) había causado alegría en el reducido círculo del MI6 que estaba al corriente del caso. 

Como el agente soviético de mayor rango en Gran Bretaña, en adelante Gordievski tendría acceso a los secretos mejor guardados del espionaje ruso: podría informar a Occidente de los planes del KGB antes de que pudieran ejecutarse; el KGB en Gran Bretaña quedaría neutralizado. 

Y, sin embargo, la abrupta llamada para que se personara en Moscú había inquietado al equipo NOCTON. Algunos intuían que era una trampa. 

En una precipitada reunión mantenida en un piso franco de Londres con sus jefes del MI6, se había ofrecido a Gordievski la posibilidad de desertar y quedarse en Gran Bretaña con su familia. 

Todos los allí presentes sabían lo que estaba en juego: si regresaba como rezident oficial del KGB, el MI6, la CIA y sus aliados occidentales se llevarían el premio gordo del espionaje, pero si Gordievski se encaminaba a una trampa, lo perdería todo, incluida su vida. Lo había meditado mucho antes de tomar una decisión: "Volveré". 

Una vez más, los agentes del MI6 repasaron el plan de fuga, bautizado con el nombre en clave de PIMLICO y confeccionado siete años antes con la esperanza de que nunca fuera necesario activarlo. 

El MI6 nunca había exfiltrado a nadie de la URSS, y menos aún a un agente del KGB. Dicho plan, elaborado y peligroso, solo podía ponerse en marcha como último recurso. 

Gordievski estaba entrenado para detectar peligros. Mientras recorría el aeropuerto de Moscú con los nervios a flor de piel, veía indicios de peligro por todas partes.

El agente del control de pasaportes pareció examinar con excesiva meticulosidad su documentación antes de permitirle seguir adelante. 

¿Dónde estaba el funcionario que supuestamente debía ir a buscarlo, una cortesía mínima para todo un coronel del KGB que regresaba del extranjero? 

La vigilancia del aeropuerto moscovita siempre era estricta, pero aquel día, los anodinos hombres y mujeres que pululaban por allí aparentemente abstraídos se antojaban más numerosos de lo normal. 

Gordievski se montó en un taxi, diciéndose que, si el KGB supiera la verdad, habría sido detenido en cuanto pusiera un pie en territorio soviético y ya iría camino de sus celdas para hacer frente a un interrogatorio, una sesión de tortura y su posterior ejecución. 

Cuando entró en el edificio de Leninski Prospekt no tuvo la sensación de que lo siguieran, y subió en ascensor a la octava planta. No visitaba el piso de su familia desde enero. 

La primera cerradura se abrió con facilidad, y también la segunda, pero la puerta no cedía. La tercera, un anticuado pasador de cuando se construyó el edificio, estaba cerrada. 

Pero Gordievski nunca utilizaba esa tercera cerradura. De hecho, nunca había tenido la llave. Eso significaba que alguien armado con una llave maestra había estado dentro y había cerrado por error los tres pasadores. Ese alguien solo podría ser el KGB. 

Los temores de la semana anterior se materializaron en un frío paralizante cuando tomó conciencia de que alguien había entrado en su apartamento y lo había registrado y probablemente llenado de micrófonos. 

Se había convertido en sospechoso. Alguien lo había traicionado. El KGB lo vigilaba. El espía estaba siendo espiado por sus propios compañeros. 

Publicado por Editorial Crítica, el libro "Espía y traidor. La mayor historia de espionaje de la Guerra Fría" tiene 368 páginas y puede ser adquirido por un precio de 23,90 euros.

viernes, 11 de enero de 2019

RECOMENDACIÓN: "EL HOMBRE QUE NUNCA EXISTIÓ", DE BEN MACINTYRE


El 30 de abril de 1943, José Antonio Rey María, un pescador de Punta Umbría, encontró flotando en el mar el cadáver de un oficial británico, el comandante William Martin, con un maletín encadenado a su cuerpo. 

Antes de devolverlo a los británicos, las autoridades españolas transcribieron los papeles que contenía el maletín, incluyendo los planes para un desembarco aliado en Grecia, y los hicieron llegar al gobierno alemán, que se preparó para organizar su defensa. 

Tres meses después tenía lugar el primer asalto aliado contra la "Fortaleza Europa" de Hitler, pero el desembarco no se producía en Grecia, sino en Sicilia.

En las primeras horas del 10 de julio de 1943, soldados británicos, de la Commonwealth y estadounidenses desembarcaron en la costa de Sicilia.

La invasión de la isla italiana fue un triunfo, un giro decisivo en la guerra y un escalón vital en el camino hacia la victoria en Europa. 

La ofensiva alidada en Sicilia, el mayor desembarco anfibio intentado hasta ese momento, había estado planeándose durante meses, y aunque el combate fue feroz, el número de bajas aliadas fue reducido. 

De los ciento sesenta mil soldados que participaron en la invasión y conquista de Sicilia, más de ciento cincuenta y tres mil estaban vivos al final. 

El hecho de que tantísimos hubieran podido sobrevivir se debió, en buena medida, a un hombre que había muerto seis meses antes. 

Y es que el éxito de la invasión de Sicilia dependió del uso de una fuerza abrumadora, la logística, el secreto y la sorpresa. 

Pero también de una amplia red de imposturas, y de un engaño en particular, la "Operación Carne Picada", una trama que nació en la mente de un novelista, y cobró forma a través del elenco de personajes más insólito: un abogado brillante, una familia de empresarios fúnebres, un patólogo forense, un buscador de oro, un inventor, un capitán de submarino, un espía inglés travestido, un piloto de carreras, una bonita secretaria, un nazi crédulo y un almirante gruñón al que le encantaba la pesca con mosca.

Esta operación de engaño, que apuntaló la invasión de Sicilia y contribuyó a ganar la guerra, giró alrededor del comandante William Martin, un hombre que nunca existió.

Pero tanto las personas que lo inventaron como aquellas que creyeron en él, así como todos aquellos que le debieron la vida, ciertamente sí existían.

Escrito por Ben Macintyre y traducido por Luis Noriega, el libro "El hombre que nunca existió: Operación Carne Picada", que fue publicado, en febrero de 2014, por Editorial Crítica, tiene 496 páginas y puede ser adquirido por un precio de 18,90 euros. 

domingo, 6 de enero de 2019

RECOMENDACIÓN: "UN ESPÍA ENTRE AMIGOS: LA GRAN TRAICIÓN DE KIM PHILBY", DE BEN MACINTYRE


Esta no es otra biografía de Kim Philby, más bien es un intento de describir un tipo específico de amistad que desempeñó un papel importante en la historia, contada en forma de relato. 

Trata menos de política, ideología y responsabilidad que de personalidad, carácter y una relación muy británica que nunca antes había sido explorada. 

Debido a que los archivos del MI6, de la CIA y del KGB siguen siendo secretos, gran parte de las fuentes son secundarias: pruebas de terceros, a menudo presentadas de forma retrospectiva. 

Los espías son especialmente habilidosos a la hora de olvidar detalles del pasado, y todos los protagonistas de este relato son los responsables, en cierta medida, de distorsionar su propia historia. 

Muchos de los "hechos" sobre el caso Philby siguen siendo objeto de acaloradas discusiones, y las teorías conspirativas y de otro tipo son abundantes. 

Kim Philby fue el más grande espía en la historia, un hombre brillante y encantador que lideró la contrainteligencia británica contra la Unión Soviética durante los primeros años de la Guerra Fría a la vez que trabajaba en secreto para el enemigo.

Nadie creía conocer mejor a Philby que Nicholas Elliott, su mejor amigo y compañero oficial del MI6. 

Los dos hombres habían ido a las mismas escuelas, pertenecían a los mismos clubes exclusivos, desarrollaron sus carreras en las labores de inteligencia en tiempo de guerra y largas noches de bebida y juerga. 

Parecía una locura pensar que Philby podría ser un espía comunista empeñado en subvertir los valores occidentales y el poder del mundo libre.

Pero Philby estaba, secretamente, traicionando a su amigo. Cada confidencia de Elliott era transmitida a Moscú. 

También en América, Philby había hecho otro amigo: James Jesus Angleton,  uno de los agentes más poderosos y controvertidos de la historia de la CIA.  


Las revelaciones de Angleton y Elliott ayudaron a Philby a hundir casi cada operación importante del espionaje anglo-estadounidenses durante veinte años, provocando la pérdida de un sinnúmero de operativos. 

Incluso cuando la red de la sospecha lo fue cercando, y Philby concibió mayores mentiras para proteger su fachada, sus dos amigos nunca lo abandonaron, hasta que fue demasiado tarde. 

Su traición tendría consecuencias devastadoras sobre los dos hombres que pensaban que mejor lo conocían, y en los servicios de inteligencia británicos que quedaron totalmente paralizados.

Lo cierto es que Philby nunca reveló su verdadera personalidad, ni los británicos, ni las mujeres con las que convivió, ni los soviéticos lograron nunca traspasar la armadura de misterio que lo recubría.

Por fuera era un hombre bondadoso. Por dentro, tuvo que ser alguien frío, calculador y cruel, rasgos que con mucho tino ocultó ante amigos y colegas. 

Sin duda tenía una alta opinión de sí mismo, que disimulaba tras un velo de falsa modestia, y, por lo tanto, una clara tendencia al egocentrismo.. Al final, Philby se burló de todo el mundo.

Escrito por Ben Macintyre y traducido por David Paradela López, el libro "Un espía entre amigos: La gran traición de Kim Philby", que fue publicado, en marzo de 2015, por Editorial Crítica, tiene 480 páginas y puede ser adquirido por un precio de 22,90 euros.

domingo, 30 de diciembre de 2018

RECOMENDACIÓN: "EL AGENTE ZIGZAG: LA VERDADERA HISTORIA DE EDDIE CHAPMAN, EL ESPÍA MÁS ASOMBROSO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL", DE BEN MACINTIYRE


Todas las guerras, y la Segunda Guerra Mundial en particular, tienden a ser vistas en blanco o negro: buenos y malos, ganador y perdedor, héroe y cobarde, leal y traidor. 

A la mayor parte de la gente, no obstante, no le parece que la realidad de la guerra sea así, sino más bien de una monótona variedad de grises de incomodidades y compromisos, con destellos ocasionales de colores violentos. 

La guerra es demasiado sucia para producir héroes y villanos fáciles; siempre hay hombres y mujeres valientes en el lado equivocado, hombres y mujeres malvados entre los vencedores y, entre ellos, una masa de gente común y corriente que lucha por sobrevivir y comprender. 

Lejos de los campos de batalla, la guerra obliga a los individuos a realizar elecciones insostenibles en circunstancias que no crearon y que jamás hubieran imaginado. 

La mayoría de ellos se adaptan, algunos colaboran, y unos pocos descubren una brújula interior que nunca antes supieron que tenían y que les indica el camino correcto.

En la madrugada del 16 de diciembre de 1942, un espía alemán se dejó caer, desde un avión de reconocimiento Focke-Wulf negro, sobre la llanura del condado de Cambridge. 

El espía llega muy bien equipado. Lleva casco y botas de paracaidista del ejército británico, y en uno de sus bolsillos, la cartera de un soldado británico, muerto en Dieppe cuatro meses atrás, y que contiene dos tarjetas de identidad falsas y una carta de su novia Betty, ésta, genuina. 

En su mochila transporta cerillas impregnadas con quinina para "escritura invisible", un equipo radiotransmisor, un mapa militar, 990 libras en billetes usados, un revólver Colt, una pala y unas gafas de cristales neutros para disfrazarse. 

Tiene cuatro dientes de oro pagados por el Tercer Reich de Hitler, bajo su mono de salto viste de paisano, un traje que en su tiempo estuvo de moda, pero que ahora se ve algo gastado, y en el dobladillo de la pierna derecha del pantalón lleva cosido un pequeño paquete de celofán que contiene una única píldora de cianuro potásico.

El nombre del espía es Edward Arnold Chapman. La policía británica lo conoce también como Edward Edwards, Edward Simpson y Arnold Thompson.

Sus instructores alemanes le han dado el nombre clave de "Fritz", o el algo más cariñoso "Fritzchen", pequeño Fritz, aunque el MI5 todavía no tiene ningún nombre para él. 

Esta noche, el jefe de la policía del condado de Cambridge, tras una llamada urgente de un caballero en Whitehall, la sede del gobierno, les ha dado instrucciones a todos sus agentes de mantenerse en alerta y buscar a un individuo al que sólo conocen como "agente X".

Chapman, ladrón de cajas fuertes, aventurero y mujeriego, agente al servicio de los alemanes, contactará con el MI-5 y se convertirá en el agente Zigzag.

A partir de ese momento, Chapman arriesgará su vida en numerosas ocasiones al servicio de la inteligencia británica, proporcionará información muy valiosa para el esfuerzo bélico de los Aliados, penetrará en las altas jerarquías de los servicios secretos alemanes y contribuirá a alterar los ataques de las bombas V-1 y V-2 sobre el centro de Londres. 

A veces, en la vida, uno siente que hay algo que uno debe hacer, y que para ello, uno debe fiarse de su propio juicio y no del juicio de otras personas. Hay quien lo llama conciencia, y otros lo llaman simple terquedad. La Segunda Guerra Mundial hizo aflorar en Chapman una conciencia terca. 

Sus vicios fueron  tan extremos como sus virtudes, y hasta el fin de sus días, nunca quedó claro si estaba del lado de los ángeles o si estaba del lado del demonio, si engañó a los mentirosos o si había hecho un pacto con su maestro de espías alemán. 

Chapman falleció en 1997, a la edad de ochenta y tres años: unos sostienen quizá ascendió en dirección al cielo, otros que cayó en picado en dirección opuesta. Seguramente todavía anda por ahí, zigzagueando.

Escrita por Ben Macintyre y traducida por Rosa Salleras Puig, la biografía "El agente Zigzag: La verdadera historia de Eddie Chapman, el espía más asombroso de la Segunda Guerra Mundial", que fue publicada, en octubre de 2013, por Editorial Critica, tiene 432 páginas y puede ser adquirida por un precio de 20,80 euros.

jueves, 4 de mayo de 2017

RECOMENDACIÓN: "LOS HOMBRES DEL SAS. HÉROES Y CANALLAS EN EL CUERPO DE OPERACIONES ESPECIALES BRITÁNICO", DE BEN MACINTYRE


El S.A.S. (Special Air Service) británico se creó en julio de 1941 como un cuerpo de operaciones especiales, el primero de su género. 

Empezaron su andadura en el desierto del Norte de África, donde sus hombres eran lanzados en paracaídas tras las líneas enemigas para llevar a cabo operaciones de sabotaje, que nadie más se atrevía a realizar, como volar aviones y depósitos de petróleo, u obtener información de los enemigos capturados. 

Luego continuaron combatiendo en Italia, en Francia y en Alemania hasta la derrota final del régimen nazi.

En sus filas había oficiales al estilo tradicional, pero la mayoría de sus integrantes, de todas las nacionalidades y pelajes, eran inadaptados, granujas dispuestos a jugarse el todo por el todo con tal de llevar a cabo la misión.

Ben Macintyre reconstruye, con un estilo medido y conmovedor, las vidas y hazañas de unos héroes singulares, que saben que algún día habrán de morir y que, en cada misión, la muerte les seguirá la pista, pero jamás se rendirán, ni dejarán atrás a un compañero de armas.

"Los hombres del SAS. Héroes y canallas en el cuerpo de operaciones especiales británico", que fue publicado, abril de 2017, por la editorial Crítica, tiene 464 páginas y puede ser adquirido por un precio de 21,90 euros.