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domingo, 4 de agosto de 2024

"LOS PRÍNCIPES DE SAMBALPUR", DE ABIR MUKHERJEE



El reino de Sambalpur, de una riqueza fabulosa, alberga tigres, minas de diamantes y el precioso Palacio del Sol. Sin embargo, cuando asesinan al príncipe heredero Adhir en presencia del capitán Sam Wyndham y del sargento Banerjee en Calcuta, éstos deciden seguir la pista de las misteriosas misivas recibidas por el príncipe hasta Sambalpur, pequeño feudo del estado de Orissa, donde descubren un reino desgarrado por un conflicto latente.

Mientras tratan de aclarar el misterio del asesinato, Wyndham y Banerjee se verán enredados en un peligroso mundo donde quienes ostentan el poder viven según sus propias normas y quienes se cruzan en su camino lo pagan con la vida. Y deberán hallar al asesino antes de que éste los encuentre a ellos...

Escrita por de Abir Mukherjee y publicada por Salamandra, la novela "Los príncipes de Sambalpur" tiene 416 páginas y puede ser adquirida por un precio de 19,95 euros.

domingo, 10 de abril de 2022

"LA ANARQUIA. LA COMPAÑIA DE LAS INDIAS ORIENTALES Y EL EXPOLIO DE LA INDIA, DE WILLIAM DALRYMPLE

"La Compañía en India no existe como una nación. Nadie puede ir allí si no es para ir a servirla […] son una nación de colocaciones. Son una república, una mancomunidad, sin pueblo […] y la consecuencia de esto es que no hay un pueblo que controle, vigile y equilibre el poder del gobierno […]"·





"La anarquía. La Compañía de las Indias Orientales y el expolio de la India" es el el relato de los extraordinarios sucesos que marcaron el destino de la primera corporación mercantil en convertirse, a un mismo tiempo, en propietaria colonial y en Estado corporativo, con libertad legal para hacer todo aquello que hacen los gobiernos: regular la legislación, administrar justicia, establecer tributos, acuñar moneda, proporcionar protección, imponer castigos, hacer la paz y la guerra.

Escrito por  William Dalrymple  y publicado por Desperta Ferro Ediciones, este ensayo tiene 560 páginas y puede ser adquirido por un precio de 27,95 euros. Esta es su sinopsis:

En 1765, la Compañía de las Indias Orientales derrocó al joven emperador mogol y puso en su lugar un gobierno controlado por mercaderes ingleses que extorsionaba impuestos merced a su ejército privado. 

Fue este el momento que señaló la transformación de la Compañía de las Indias Orientales en algo muy distinto a una empresa: una corporación internacional pasó a ser un agresivo poder colonial. Durante el siguiente medio siglo, la Compañía continuó extendiendo su poder hasta que prácticamente toda la India al sur de Delhi era controlada desde un despacho londinense. William Dalrymple, autor del aclamado 

Este ensayo cuenta cómo el Imperio mogol, que había dominado el comercio y la manufactura mundiales, y que poseía recursos casi ilimitados, se derrumbó y fue reemplazado por una corporación multinacional enclavada a miles de kilómetros al otro lado del mundo. 

Una corporación que respondía a unos accionistas que jamás habían estado en la India y que no tenían la menor idea del país cuya riqueza les reportaba jugosos dividendos...

domingo, 19 de septiembre de 2021

"LA ANARQUÍA. LA COMPAÑÍA DE LAS INDIAS ORIENTALES Y EL EXPOLIO DE LA INDIA", DE WILLIAM DALRYMPLE



Esta es la historia de cómo el Imperio mogol, que había dominado el comercio y la manufactura mundiales, y que poseía recursos casi ilimitados, se derrumbó y fue reemplazado por una corporación multinacional enclavada a miles de kilómetros al otro lado del mundo. 

En 1765, la Compañía de las Indias Orientales derrocó al joven Emperador mogol y puso en su lugar un gobierno controlado por mercaderes ingleses que extorsionaba impuestos merced a su ejército privado. 

Fue este el momento que señaló la transformación de la Compañía de las Indias Orientales en algo muy distinto a una empresa: una corporación internacional pasó a ser un agresivo poder colonial. 

Durante el siguiente medio siglo, la Compañía continuó extendiendo su poder hasta que prácticamente toda la India al sur de Delhi era controlada desde un despacho londinense. 

Y es que la Compañía respondía a unos accionistas que jamás habían estado en la India y que no tenían la menor idea del país cuya riqueza les reportaba jugosos dividendos. 

Escrito por William Dalrymple, traducido por Javier Romero Muñoz y publicado por Desperta Ferro Ediciones, el libro "La anarquía: La Compañía de las Indias Orientales y el expolio de la India" tiene 560 páginas y pude ser adquirido por un precio de 27,95 euros.

viernes, 21 de agosto de 2020

RECOMENDACIÓN: "THE ANARCHY: THE EAST INDIA COMPANY, CORPORATE VIOLENCE, AND PILLAGE OF AN EMPIRE", DE WILLIAM DALRYMPLE


Escrito por William Dalrymple y publicado, en septiembre de 2019, por Bloomsbury, el libro "The Anarchy: The East India Company, Corporate Violence, and the Pillage of an Empire" tiene 576 páginas y puede ser adquirido por un precio de 33,05 euros.


Ésta es su sinopsis:

"In August 1765, the East India Company defeated the young Mughal emperor and set up, in his place, a government run by English traders who collected taxes through means of a private army.

The creation of this new government marked the moment that the East India Company ceased to be a conventional company and became something much more unusual: an international corporation transformed into an aggressive colonial power. 

Over the course of the next 47 years, the company reach grew until almost all of India south of Delhi was effectively ruled from a boardroom in the city of London.

The Anarchy tells one of history most remarkable stories: how the Mughal Empire, which dominated world trade and manufacturing and possessed almost unlimited resources, fell apart and was replaced by a multinational corporation based thousands of miles overseas, and answerable to shareholders, most of whom had never even seen India and no idea about the country whose wealth was providing their dividends. 

Using previously untapped sources, Dalrymple tells the story of the East India Company as it has never been told before and provides a portrait of the devastating results from the abuse of corporate power".

sábado, 21 de diciembre de 2019

RECOMENDACIÓN: "SHARPE Y EL TIGRE DE BENGALA", DE BERNARD CORNWELL


Desde el cielo sin nubes de la India, los buitres observan el lento avance, a través de la llanura agostada, del 33.º Regimiento del Ejército de Su Majestad Británica, que se dirige a la conquista de Seringapatam. 

El sultán Tippoo. el "enemigo", el tirano de Mysore, no tiene miedo de los ingleses: confía en Alá y en la terrible trampa que ha preparado para aniquilarlos por completo. 

Un prisionero del sultán Tippoo, el coronel McCandless, conoce la naturaleza de la celada, pero su destino es morir entre las garras de los amados tigres de su captor. 

Desde una de las torres de la muralla, Richard Sharpe, en esos momentos un desertor del ejército, observa los preparativos secretos del tirano de Mysore. 

Sharpe necesitará de toda su astucia y arrojo para salvar a McCandless de una muerte segura y librar al ejército inglés de la destrucción total. 

Sin embargo, el tiempo apremia: las primeras filas del 33.º Regimiento ya llegan a las puertas de Seringapatam.

Escrita por Bernard Cornwell, la novela "Sharpe y el tigre de Bengala", que será publicado, en enero de 2020, por Edhasa, tiene 432 páginas y puede ser adquirida por un precio de 16,00 euros.


viernes, 8 de febrero de 2019

RECOMENDACIÓN: "ALEJANDRO MAGNO. CONQUISTADOR DEL MUNDO", DE ROBIN LANE FOX


Su ambición desmesurada, su voluntad implacable, su apasionada indulgencia ante las pasiones desenfrenadas, su disposición a matar en la batalla, en caliente y a sangre fría, y a destruir las comunidades rebeldes; Alejandro Magno poseía todas las características del buen salvaje

Imagínense a un Napoleón escocés. Imagínense a un Carlos Eduardo Estuardo (“el bello príncipe Carlos”) con ambiciones europeas, que, tras reconquistarle Escocia al rey Jorge II, hubiese partido en cabeza de sus clanes no solo para conquistar Inglaterra –un simple prolegómeno–, sino para cruzar el canal de la Mancha, enfrentarse al ejército francés y derrotarlo en el río Somme, dirigirse luego hacia el sur, a España, y asediar y someter sus fortalezas principales, volver al norte y desafiar al Emperador del Sacro imperio, enfrentarse a él y derrotarlo dos veces en cabeza de sus tropas, apoderarse de su corona, incendiar su capital, enterrar su cadáver, y finalmente partir hacia el este para batirse con el Zar de todas las Rusias o el Sultán de Turquía. 

Imagínense que todo esto tiene lugar, pongamos, entre 1745 y 1756, entre los veintidós y los treinta y tres años del príncipe. 

Imagínense que a su muerte, a la edad de treinta y dos, los coronas de Europa se reparten entre sus hombres: imagínese a Lord George Murray reinando en Madrid, el Duque de Perth en París, Lord Elcho en Viena, John Roy Stewart en Berlín, Cameron de Lochiel en Varsovia; a una panda de cabecillas con falda escocesa pidiendo whisky a berridos en las pequeñas cortes del sur de Alemania, y en Londres a una guarnición de escoceses con las rodillas al aire. 

Imagínense, finalmente, que la mayor parte del Imperio Jacobita perdura hasta el siglo XIX, que una parte llega al XX, y el último resto hasta el XXI.

O imagínense, si lo prefieren, a un George Washington Bolívar, un Padre Fundador de Estados Unidos que decide también ser el Libertador de América Latina; que, tras haber superado el largo invierno en Valley Forge y los contratiempos de los años intermedios de la Guerra de Independencia, y sentirse exultante al final por la capitulación de Yorktown, concibe la ambición de liberar de gobiernos extranjeros a todas las Américas. 

Imagínese que embarca a todo el ejército continental en barcos de la recién nacida armada estadounidense y se dirige al sur, limpiando México de tropas españolas, dejando en las Antillas una guarnición de hombres de Virginia o de Nueva Inglaterra, y desembarcando en las costas de Sudamérica. 

Imagínese que, tras vencer en Perú, atraviesa los Andes, derrota al ejército español del este y muere cuando se acerca al imperio de Brasil.

Solo imaginándose esto podremos  hacernos una idea de lo extraordinaria que fue la proeza de Alejandro Magno. 

Las distancias y los obstáculos de ambas empresas exceden toda imaginación; y, de hecho, no tienen equivalente en ninguna realidad que no sea la de la vida del propio Alejando. 

En la historia ha habido, por supuesto, conquistadores de una ambición extraordinaria para su época: el huno Atila, cuyos jinetes cabalgaron desde Asia central hasta las puertas de Roma en el siglo V; los sucesores árabes de Mahoma, que se retiraron a España tras la derrota a orillas del Loira en el siglo VIII; y los hijos de Gengis Kan, los mongoles que amenazaron Venecia y Viena en el siglo XIII. 

Napoleón, un devoto de la épica de Alejandro, estuvo cerca de alcanzarla en el periodo que fue de 1797, en Rívoli, a 1812, en Moscú; pero las conquistas de este ciclón no igualaron las del original. 

Napoleón rara vez se aventuraron más allá de su continente. Atila, los árabes y los mongoles traspasaron las fronteras de Asia, pero apenas arañaron el corazón de Europa. 

Alejandro, en cambio, se adueñó primero del mundo griego, luego se trasladó a otro, el Imperio Persa, y por último se aventuró en un tercero, en la India. 

Cuando murió, en junio del 323 a. de C., había sometido la mayor superficie terrestre jamás conquistada por un solo hombre –con la única excepción del breve Imperio de Gengis Kan–, y había gobernado como señor, emperador o rey desde el monte Olimpo hasta el Himalaya. 

Su terrible legado fue ennoblecer el salvajismo en nombre de la gloria y dejar un modelo de mando que demasiados hombres ambiciosos intentarían emular en los siglos futuros.

Alejandro, está claro, fue un actor consumado, con grandes dotes teatrales. Su educación cortesana, primero en el regazo de su histriónica madre, y después en la silla de montar de su no menos dramático padre, constituyeron un aprendizaje teatral excelente. 

Lo perfeccionó con las clases de retórica de Aristóteles; y lo reforzó gracias al escrutinio constante a que se sometían sus modales, sus rasgos y sus reacciones en los años en que, como claro heredero, era el centro de atención de la corte macedonia. 

Todos los príncipes deben aprender a morderse la lengua y enmascarar sus gestos, en cabmio, Alejandro, gracias a su belleza, su encanto físico y su inteligencia rápida, necesitaba esforzarse mucho menos que la mayoría. Era “principesco” por naturaleza.

Pero ha habido muchísimos príncipes con estas cualidades que no lograron nada equivalente. 

Su energía feroz fue uno de los aspectos de su carácter que transformaron sus dotes físicas e intelectuales en capacidad práctica. 

Otro aspecto fue su valor imperturbable. La valentía de Alejandro fue la de quienes no creen en su propia muerte. 

Alejandro poseía una suerte de convicción divina en su supervivencia, fuera cual fuera el riesgo que corriese. 

No hay ningún indicio, en ninguna de sus biografías de la antigüedad, de que mostrara miedo ante nada, ni de que pareciera sentirlo. 

Esta exoneración del miedo pudo proceder de su identificación estrecha con los dioses del panteón griego. 

Se proclamó descendiente de Hércules, el dios-héroe supremo; asumió el parentesco con Zeus, tras su peregrinación a Siwa; y –esto se discute más– quizá permitiera, y promoviera incluso, que se le adorara como a un dios tras erigirse en señor de Asia.

La cuestión de si realmente se consideraba un dios en la etapa final de su vida nos devuelve, por un camino distinto, a la de quién era el Alejandro “interior”, “esencial” o “real”. 

Es una cuestión que quizá no pueda plantearse con respecto a ningún otro ser humano. 

Su ser privado y su ser público, el pensamiento y la acción, la reflexión y la ejecución, se encontraban en su vida tan entrelazados y compenetrados que resulta imposible separarlos. 

Como un gran actor en un gran papel, en su persona se fundían lo que era y lo que representaba. 

Vivió su vida siempre en un escenario –fuese el de la corte, el del campamento o el del campo de batalla–, y el desarrollo del argumento que presentaba al mundo estaba determinado por el tema que había escogido para su vida. “Son quienes soportan el esfuerzo y desafían los peligros quienes alcanzan las hazañas gloriosas –dijo en Opis, según Arriano–. Hermoso es vivir como un valiente y morir dejando atrás una fama eterna”.

Pero este afán de Alejandro por la gloria, dentro de las unidades dramáticas de tiempo, espacio y acción que la guerra impone a quienes la practican, no debería quitarnos de la vista la naturaleza limitada y áspera de lo que hizo. Fue mucho lo que destruyó, y poco o nada lo que construyó. 

El Imperio Persa –que constituía una fuerza ordenadora en el mundo antiguo– no sobrevivió a la conquista de Alejandro. 

Tras su muerte, bastó una generación para que se desmembrara, a causa de las disputas de sus sucesores, los diádocos. 

La conquista misma se había llevado a cabo a costa de los sufrimientos de muchos: no solo de los persas que se enfrentaron a la invasión macedonia, sino también de los diversos pueblos del imperio cuya vida se vio perturbada por dicha conquista, y que reaccionaron a la perturbación con lo que Alejandro consideraba insurrección y rebelión.

Puede que Alejandro no fuese un misterio para sí mismo, pero sí lo es para nosotros. La vida interior de Alejandro nos es casi enteramente desconocida. No contamos con ningún registro literal de nada de lo que dijera o escribiera. No dejó ningún código legal, ninguna teoría de la guerra ni ningún tratado sobre la monarquía.

Su técnica, aunque se caracterizó sobre todo por acciones violentas, impetuosas y aparentemente irreflexivas, de ningún modo fue solo impulsiva. 

Fue un estratega incisivo, como demuestran sus meticulosas disposiciones logísticas y el formato consultivo de sus reuniones de estado mayor, recogidas por Arriano. 

En la dirección de su ejército, Alejandro fue práctico en los aspectos materiales y agudo en los psicológicos: sus hombres estaban bien alimentados, puntualmente pagados, descansados, tenían entretenimientos y recibían halagos, recompensas y permisos. 

Al valiente se le condecoraba, al enfermo se le atendía, al herido se le alababa y reconfortaba. 

Alejandro castigaba cuando debía, sobornaba cuando debía, no olvidaba nunca que la nostalgia del hogar y la carga del celibato eran padecimientos que él había impuesto a sus hombres. 

Aunque su pretensión era aparecer como sobrehumano, aceptaba la naturaleza del soldado común y se mostraba indulgente con ella.

Escrito por Robin Lane Fox y traducido por Maite Solana Mir, el libro "Alejandro Magno. Conquistador del Mundo", que fue publicado, en noviembre de 2016, por El Acantilado, tiene 960 páginas y puede ser adquirido por un precio de 29,00 euros.