sábado, 26 de enero de 2019

RECOMENDACIÓN: "KATANGA 2. DIPLOMACIA", DE FABIEN NURY Y SYLVAIN VALLÉE


La lucha por dominar los territorios mineros de Katanga se recrudece. Su nueva independencia del Congo, tras ochenta años de dominio colonial belga, convierte pronto las minas de diamantes en un campo de batalla
Las masacres y éxodos de civiles se suceden, mientras la ONU trata desesperadamente de mediar en el conflicto
Entretanto, Charlie, un sirviente, se hace inesperadamente con un tesoro de diamantes valorado en treinta millones de dólares y lo esconde en la provincia de Kasaï.
Patrice Lumumba es destituido y puesto en arresto domiciliario en Leopoldville. Ahora es el coronel Mobutu quien controla las riendas del Congo.

Una misión encabezada por el Ministro de Asuntos Exteriores de Katanga, Sr. Évariste Kimba, emprende camino a Kasaï, con el objetivo de reunirse con las autoridades tribales para tranquilizarlas y reconciliarse con ellas.

En realidad, la misión solo es un pretexto para recuperar los diamantesSin embargo, el Ministro Kimba y su escolta son víctimas de una emboscada
Félix Cantor, un veterano de Bir Hakeim y Dién Binén Phu, y Charlie son los únicos supervivientes.  Ahora Cantor y Charlie son los hombres más buscados de Katanga.
Escrito por Fabien Nury y dibujado por Sylvain Vallée, el álbum "Katanga 2. Diplomacia", que fue publicado, en enero de 2019, por Norma Editorial, tiene 64 páginas a color y puede ser adquirido por un precio de 18,00 euros.

sábado, 19 de enero de 2019

RECOMENDACIÓN: "FELIPE IV. EL GRANDE", DE ALFREDO ALVAR EZQUERRA


Suele tenerse la imagen, ya desde el siglo XIX, de que Felipe IV fue un títere en las manos del valido

Ello se debía a su débil condición, a su estulticia congénita y a la visión subjetiva que de él han dado historiadores, literatos y aun directores de cine, en una arriesgada, abyecta e incluso estúpida visión de un rey y su reino. De un rey "pasmao".

Felipe IV era un convencido católico, como es de esperar del Rey Católico; pero, a diferencia de su padre, no era un mojigato

A Felipe IV las tareas de gobierno le placían y las ejercía con responsabilidad de rey, es decir, por encima de las decisiones políticas o administrativas, que esas eran cosas de sus ministros o de su valido, que estaba ahí para parar los golpes que intentara dar la infausta fortuna

El rey estaba para reinar y no para gobernar; si gobernaba era porque así se lo dictaban su conciencia, su educación, sus responsabilidades

No hay la menor duda de que Olivares ejerció enorme influencia en el rey, una influencia que fue más allá de lo político (que había sidoi, por decirlo de alguna manera, el límite de la relación entre Lerma y Felipe III) y le cautivó también en lo psicológico intentando educarle a su modo (Lerma, más inteligente que Felipe III, le supo manipular; Olivares intentó enseñar cómo ser a Felipe IV). 

Pero llega un día en que el joven deja de serlo y ya no hay sitio para la educación y las relaciones personales se establecen sobre otros criterios, o límites

El momento del cambio tuvo su fase crítica, de desavenencias. El momento de inflexión fue el de la enfermedad y recuperación del rey

Que el rey tenía sus vulnerabilidades, no hay duda. Entre ellas y fundamentalmente la falta de coraje para imponer por la fuerza de la autoridad su decisión personal y final: ¿o el respeto a lo que le recomendaban sus consejeros más experimentados

Porque no lo olvidemos, Felipe IV no siempre tuvo cincuenta y tantos años. Fue rey a los dieciséis

Olivares lo sabía, pero respetaba al rey: lejos de violentar sus decisiones, organizaba "juntas" por medio de las cuales se le decía al rey que estaba equivocado o no en sus deseos. 

Lerma era había sido más sibilino. Felipe III era un cautivo psicológico de su perversión moral. Por ello, la reina no le podía ni ver. 

Tanto Lerma como Olivares eran unos consumados seductores y engañadores de serpientes. Hipnotizaban al rey

El uno, con sus pérfidas e inteligentísimas artes (Lerma); el otro con su verborrea y graforrea (Olivares). 

Ambos daban al rey entretenimiento: viajes reales y cacerías por media España y especialmente por Castilla (Lerma a Felipe III), viajes por España y suave vigilancia en uno o dos palacios el otro (Olivares a Felipe IV). 

Ambos validos tenían sus taras: ciclotímicos, melancólicos, maniaco-depresivos... y megalómanos. 

Gran parte de esas maneras de ser y de vivir las utilizaban magistralmente poniéndolas al servicio de los reyes, para tenerlos sosegados y poder obtener de ellos lo que quisieran, pues, a fin de cuentas, todo emanaba de los monarcas

Los episodios de ansiedades, enfermedades en los momentos precisos, subidas de ánimo y preocupantes depresiones fueron constantes. De ese modo se hacían querer, pobrecillos, que enfermaban en momentos cruciales. 

Ambos validos hubieron de sufrir los ataques de otros que o no los entendieron, o los entendieron demasiado bien

Y ambos cayeron tras soportar más de un ataque político contra ellos, y, casualmente, en ambos casos hubo episodios en los que las reinas fueron cabezas ejecutivas de su oposición. 

Ciertamente ambos aborrecieron de los estatutos de limpieza de sangre y fomentaron, a su manera, el agrarismo. Olivares, con sus memoriales sobre el comercio fue más allá que Lerma. 

La muerte de sus familiares más allegados la tuvieron muy cerca (Lerma viudo, Olivares perdiendo a su única hija); y ambos usaron sus habilidades casamenteras para robustecer o fortalecer en el espacio cortesano tanto su persona, como su familia.

Lerma robó para sí mucho más que Olivares; pero ambos profundizaron en la "cleptocratización" de la monarquía

Que ciertamente Olivares dejó por escrito todos sus proyectos políticos, nos permite conocerle mejor en sus intenciones e incluso imaginarle como un pensador en España adelantado a su tiempo. Aunque ni le faltan exageraciones, ni imposturas, ni medias verdades, e incluso mentiras

Y Lerma también pensó mucho en el bien de España (o de la monarquía católica en su conjunto) y así junto a campañas militares que habrían sido un gran éxito (fracaso frente a Argel, por ejemplo), o habrían mantenido incólume el inmenso imperio que se regía desde Madrid (del que no perdió ningún territorio significativo), logró paces sonadísimas, como la de los Doce Años con los herejes, o el doble matrimonio de 1615 con Francia, para asegurar con él, también, la tranquilidad

Claro que semejantes repliegues en el exterior se saldaron como suele pasar: siendo traicionado por aquellos con los que había pactado

Así pues se puede afirmar que durante un lustro, hasta 1626 aproximadamente, y el azaroso o casi catastrófico primer viaje a Aragón, o más aún tras la sanación del rey, la relación entre él y el valido fue muy estrecha y formativa. 

Luego, el rey empezó a tomar (o a querer tomar) decisiones autónomamente en función no de caprichos de posadolescente, sino de hombre maduro con responsabilidad y consciencia. Y empezaron a saltar las chispas.

Qué duda cabe de que para Olivares lo más importante era la acción, sin importarle los medios, mientras que para el rey lo más importante era no traicionar a su conciencia en los asuntos de la política interior, la exterior, o la fiscal

Para Felipe IV era la religión lo más serio, o como espetó al Consejo de Estado el 2 de julio de 1627, "tenemos que poner esto [la religión] por delante, frente a las demás reglas y máximas del Estado".

La recuperación de la enfermedad del rey de 1627 tuvo un cierto influjo taumatúrgico que fue madurando en el rey, que vio que él debía gobernar y sobre todo ponerse al frente de sus ejércitos si era llegado el caso.

Felipe IV nació en 1605 y murió en 1665. Justo en 1643 dio licencia a Olivares para que se retirara a sus estados. Vivió, pues, dos décadas ayudado por este valido, menos codicioso y ladrón que  Lerma, más creyente en sus connaturales, agobiado por engrandecer la fama de su rey. Buscador de la gloria, frente al otro que buscó la paz. 

Pero si Felipe IV estuvo veinte años junto a su amparo (y no solo bajo su amparo, como Felipe III con Lerma), también es cierto que pasó veintidós años sin él

Rodeado de sus otros ministros abnegados y agobiados, como don Luis de Haro, y de personas que en verdad fueron personajes del máximo interés, como sor María de Ágreda… pero también Juan de Austria, Saavedra Fajardo, Diego Velázquez, o tantos más capaces de gobernar un Imperio bihemisférico a golpe de correos que lo recorrían al galope, con el soplo de los vientos de popa o con la energía de los brazos de presos y esclavos. Un mundo de energía de uña de caballo, eólica y de sangre.

Para mantener semejante imperio desde finales del siglo XV hasta principios del siglo XIX hubo que contar con una virtud que a todos daba cierta tranquilidad: la lealtad a unos principios. Lealtad, sí, a la dinastía y a la religión. La dinastía, a su vez, tenía unas obligaciones para con los vasallos; gravísimas obligaciones.

Felipe III, desde 1598 hasta 1618, vivió sometido a las artimañas psicológicas de Lerma. Cayó Lerma en 1618, murió Felipe III en 1621. Y no hubo más, ni valimiento, ni reinado.

Muchos sostienen que la sombra de Olivares eclipsó la luz de Felipe IV, pero olvidan que Felipe de Austria, sin Olivares, sobrevivió veintidós años

En esos veintidós años, Felipe IV se enfrentó una serie de problemas familiares-de Estado, o sea patrimoniales, de primera magnitud (desde la viudedad a las no deseadas segundas nupcias; la muerte de su esperanza el príncipe de Asturias, Baltasar Carlos,, al que adoraba, y así sucesivamente) y a una serie de acontecimientos que muy pocos reyes, gobernantes o políticos han tenido que arrostrar: la declaración de guerra de Francia en 1635 la conoció con Olivares y con su hermanastro el Cardenal Infante; los motines de la sal de Vizcaya también, pero lo demás, no

Así, las rebeliones de sus vasallos catalanes y portugueses; las alteraciones en Italia; las deslealtades aristocráticas en Andalucía y Aragón, y en fin, superar aquella espantosa década de 1640 que se fue cerrando en 1648 con las firmas de las Paces de Westfalia y que no quedó suturada hasta 1659-1660 con la Paz de los Pirineos y la entrega de su amada hija al rey de Francia para sellar con la sangre aquellos flecos que los pactos políticos no podían prever

Y volvió solo a Madrid, como volvió solo cuando se le murió repentinamente su hijo adolescente en Zaragoza, tres lustros antes.

lo largo de la vida  de Felipe IV, dos fueron las obsesiones que lo marcaron en lo personal y en la acción de gobierno: su profunda religiosidad y su consciencia de que era un pecador irredento y empedernido

Su religiosidad iba mucho más allá que el ser un gazmoño meapilas. Él estaba convencido de que la verdadera religión era la católica romana. Él estaba convencido de que había que defenderla absolutamente. Él se enorgullecía de encabezar una monarquía que era la que más había peleado por su protección. Él era determinista: si las cosas iban bien o iban mal, era porque esos eran los designios de Dios

Vivía en esperanza, porque Dios arreglaría todo para el bien de su pueblo. Vivía en la angustia: Dios castigaba a sus vasallos por culpa de los pecados de su rey

Y mientras que en la cristiandad, cada vez más Europa y menos cristiandad, pasaban las cosas que pasaban y se pensaba que la política se podía estudiar, analizar, aplicar, escribir, encauzar como obra de arte de la inteligencia humana, Felipe IV, y muchos más, seguían pensando en que nada había superior a la voluntad divina

Y mientras se lamentaba de sus pecados, que sin confesarlos todos sabían que eran carnales fundamentalmente porque no era bobo, fue el gran protector y defensor de la inmaculada concepción de la Virgen Santísima, acaso esperando… siempre esperando un algo

Y lo único que llegaban eran las muertes de sus seres queridos, la ruina de la monarquía y zozobras por todas partes.

Él fue el Rey Católico y era rey y católico. Político y hombre unidos en la misma dirección. La política supeditada a la religión. Luis XIII y Richelieu eran otra cosa. Luis XIV y Mazarino, también.

Felipe IV erró en sus concepciones del mundo en que vivía. Acaso fue demasiado leal a sus principios, que eran los de la dinastía que encarnaba y que había heredado y a la que no podía defraudar

Pero a Felipe de Austria le tocó vivir en un mundo de locos: el Sacro Imperio era cada vez más germánico y menos romano. Y era más una entidad política heterogénea que un patrimonio de la Casa de Austria. 

La fractura de la Universitas christiana era un hecho: ya no es que hubiera dejado de ser católica o reformada; es que ahora era católica, luterana, calvinista… y abiertamente más nacional y fragmentada que universal y unidaEl cardenal católico Richelieu lo entendió. Felipe IV parece ser que no.

Además, el mundo local se afanaba por mantener sus fueros en medio de todo ese galimatías

La monarquía Hispánica, que era panhemisférica y universal, estaba regida en sus entrañas por los derechos públicos y privados más privilegiadores de los naturales de cada territorio

Para movilizar un ejército que fuera a defender las fronteras frente al turco o al enemigo transpirenaico, había que consultar a las Cortes en exasperantes negociaciones, incluso inútiles

Por ello, claro que la fiscalidad regia buscó eludir a las asambleas territoriales, por la vía del arbitrismo. Si por muchos hubiera sido, el cardenal-infante no habría tenido con quiénes, ni con qué correr al socorro de Fernando II en Nördlingen.

En sus días, que fueron muchos, a Felipe IV se le conoció como Felipe el Grande, o el Cuarto Planeta, o el Rey Sol

A su muerte, la fragilidad de la herencia, que recayó en un enfermizo Carlos II, se vio asfixiada por la enorme presencia de un rey francés, hijo de española y casado con española que, obviamente, en esto como en otras muchas cosas, no tuvo a mal apropiarse de símbolos y lemas de la caduca monarquía de España.

Y así Luis XIV pasó a la historia como el Rey Sol. Hora es ya de que se sepa que fue el segundo y que el primer Rey Sol fue Felipe IV.

Escrita por Alfredo Alvar Ezquerra, la biografía "Felipe IV. El Grande", que fue publicada, en mayo de 2018, por la Esfera de los Libros, tiene 744 páginas y puede ser adquirida por un precio de 34,90 euros.

domingo, 13 de enero de 2019

RECOMENDACIÓN: "EL GRAN DUQUE", DE YANN Y ROMAIN HUGAULT


Segunda Guerra Mundial, Fente del Este, el Oberteutnant Adolf Wulf, piloto de la Luftwaffe, y la Teniente Lilya Litvasky, del escuadrón de pilotos rusas “Las brujas de la noche”, miden sus fuerzas en increíbles combates aéreos

Deshecho por la trágica muerte de su hija Romy durante el bombardeo de Dresde, Wulf libera su furia y sed de venganza en una sucesión de muertes sin piedad.

Encadena una misión tras misión con un frenesí asesino llevado al paroxismo. Tanto por burla al Reich como en señal de luto, Wulf ha ordenado pintar de negro la cola de su Heinkel 219.

Lilya acaba de derribar su undécimo avión alemán a  los mandos de un Lavathkin, se le ha otorgado el título Heroína de la Unión Soviéticasimboliza el valor de todas las mujeres soviéticas que ofrecen sus vidas por la madre patria.

Sin embargo, cuando Wulf y Lilya se encuentren a ras de suelo, las cosas no serán tan sencillas. Son carne de cañón en manos de tiranos, lanzados a un caos que les sobrepasa, pero se aman.

Escrito por Yann y dibujado por Romain Hugault, el tomo recopilatorio "El Gran Duque", que fue publicado, en octubre de 2011, por Norma Editorial, tiene 152 páginas a color y puede ser adquirido por un precio de 25,00 euros.

sábado, 12 de enero de 2019

RECOMENDACIÓN: "UNA HISTORIA DE PERROS VIEJOS", DE MANUEL H. MARTIN Y JUANMA ESPINOSA


El protagonista de esta novela gráfica, un viejo perro llamado Munny, decide abandonar la casa de sus amos tras vivir media vida con ellos. 

Algo terrible ha hecho que Munny sienta que ese ya no es su hogar, por lo que el viejo can vuelve a las calles para emprender un viaje hacia un lugar tranquilo y alejado en el que vivir sus últimos días

Sin embargo, el camino emprendido será de todo menos tranquiloMunny se topará con una pequeña perra perdida, llamada Chica, en busca de su familia, una peligrosa banda de perros callejeros comandada por el General y con viejos amigos y fantasmas del pasado.

Escrita por Manuel H. Martín y dibujada por Juanma Espinosa, la novela gráfica "Una historia de perros viejos", que fue publicada, en noviembre de 2018, por Dolmen Editorial, tiene 96 páginas en blanco y negro y puede ser adquirida por un precio de 15,90 euros.

RECOMENDACIÓN: "LOS PICAPIEDRA", DE MARK RUSSELL Y STEVE PUGH


En el pueblo de Piedradura, Pedro y Vilma Picapiedra, su hija Pebbles, sus vecinos los Mármol, y sus amigos, compañeros de trabajo y dinoaparatos protagonizan divertidas aventuras ambientadas en una Edad de Piedra que bien podría ser reflejo de nuestra era, tan confusa y cautivadora como alienante

Esta versión moderna de la icónica serie de animación de Hanna-Barbera es oscuramente hilarante, y dirige su mordaz mirada sobre asuntos como el consumismo, la religión, la ciencia, el arte, la política y las relaciones interpersonales.

Entre 2016 y 2017, el equipo creativo formado por el guionista Mark Russell  y el dibujante Steve Pugh se embarcó en una serie limitada que convirtió a la primera familia de los dibujos animados en protagonistas de un excelente cómic.

Publicado, en noviembre de 2018, por ECC, el tomo recopilatorio "Los Picapiedra" tiene 320 páginas a color y puede ser adquirido por un precio de 30,50 euros.

viernes, 11 de enero de 2019

RECOMENDACIÓN: "EL HOMBRE QUE NUNCA EXISTIÓ", DE BEN MACINTYRE


El 30 de abril de 1943, José Antonio Rey María, un pescador de Punta Umbría, encontró flotando en el mar el cadáver de un oficial británico, el comandante William Martin, con un maletín encadenado a su cuerpo

Antes de devolverlo a los británicos, las autoridades españolas transcribieron los papeles que contenía el maletín, incluyendo los planes para un desembarco aliado en Grecia, y los hicieron llegar al gobierno alemán, que se preparó para organizar su defensa

Tres meses después tenía lugar el primer asalto aliado contra la "Fortaleza Europa" de Hitler, pero el desembarco no se producía en Grecia, sino en Sicilia.

En las primeras horas del 10 de julio de 1943, soldados británicos, de la Commonwealth y estadounidenses desembarcaron en la costa de Sicilia.

La invasión de la isla italiana fue un triunfo, un giro decisivo en la guerra y un escalón vital en el camino hacia la victoria en Europa

La ofensiva alidada en Sicilia, el mayor desembarco anfibio intentado hasta ese momento, había estado planeándose durante meses, y aunque el combate fue feroz, el número de bajas aliadas fue reducido

De los ciento sesenta mil soldados que participaron en la invasión y conquista de Sicilia, más de ciento cincuenta y tres mil estaban vivos al final. 

El hecho de que tantísimos hubieran podido sobrevivir se debió, en buena medida, a un hombre que había muerto seis meses antes. 

Y es que el éxito de la invasión de Sicilia dependió del uso de una fuerza abrumadora, la logística, el secreto y la sorpresa

Pero también de una amplia red de imposturas, y de un engaño en particular, la "Operación Carne Picada", una trama que nació en la mente de un novelista, y cobró forma a través del elenco de personajes más insólito: un abogado brillante, una familia de empresarios fúnebres, un patólogo forense, un buscador de oro, un inventor, un capitán de submarino, un espía inglés travestido, un piloto de carreras, una bonita secretaria, un nazi crédulo y un almirante gruñón al que le encantaba la pesca con mosca.

Esta operación de engaño, que apuntaló la invasión de Sicilia y contribuyó a ganar la guerra, giró alrededor del comandante William Martin, un hombre que nunca existió.

Pero tanto las personas que lo inventaron como aquellas que creyeron en él, así como todos aquellos que le debieron la vida, ciertamente sí existían.

Escrito por Ben Macintyre y traducido por Luis Noriega, el libro "El hombre que nunca existió: Operación Carne Picada", que fue publicado, en febrero de 2014, por Editorial Crítica, tiene 496 páginas y puede ser adquirido por un precio de 18,90 euros

RECOMENDACIÓN: "EL FIN DEL IMPERIO", DE JOHN SCALZI


La física rige nuestro universo. Es imposible viajar a una velocidad mayor que la de la luz… Hasta que se produce el descubrimiento del Flujo, un campo extradimensional que se encuentra en ciertos puntos del espacio-tiempo y que puede transportarnos a planetas de otros sistemas solares.

A través del Flujo, la humanidad se expande a nuevos planetas. La Tierra cae en el olvido y se erige un nuevo imperio, la Interdependencia, fundamentado en el principio de que ningún asentamiento humano puede sobrevivir sin los demás

Es una manera de evitar las guerras interestelares… y, para los gobernantes del imperio, un sistema de control.

El Flujo es eterno, pero no es estático, muta del mismo modo que lo hace el curso de un río

En casos excepcionales, sistemas estelares completos han quedado aislados del resto de la humanidad

Cuando se descubre que el Flujo se mueve y que es posible que planetas humanos queden aislados para siempre, tres individuos, un científico, una comerciante y la Emperox de la Interdependencia, emprenden una carrera contrarreloj para tratar de salvar lo que se pueda de un imperio estelar que está a punto de desmoronarse.

Escrita por John Scalzi y traducida por Simon Saito Navarro, la novela "El fin del imperio", que fue publicada, en octubre de 2018, por Minotauro, tiene 293 páginas y puede ser adquirida por un precio de 18,00 euros.

domingo, 6 de enero de 2019

RECOMENDACIÓN: "UN ESPÍA ENTRE AMIGOS: LA GRAN TRAICIÓN DE KIM PHILBY", DE BEN MACINTYRE


Esta no es otra biografía de Kim Philby, más bien es un intento de describir un tipo específico de amistad que desempeñó un papel importante en la historia, contada en forma de relato

Trata menos de política, ideología y responsabilidad que de personalidad, carácter y una relación muy británica que nunca antes había sido explorada

Debido a que los archivos del MI6, de la CIA y del KGB siguen siendo secretos, gran parte de las fuentes son secundarias: pruebas de terceros, a menudo presentadas de forma retrospectiva

Los espías son especialmente habilidosos a la hora de olvidar detalles del pasado, y todos los protagonistas de este relato son los responsables, en cierta medida, de distorsionar su propia historia

Muchos de los "hechos" sobre el caso Philby siguen siendo objeto de acaloradas discusiones, y las teorías conspirativas y de otro tipo son abundantes

Kim Philby fue el más grande espía en la historia, un hombre brillante y encantador que lideró la contrainteligencia británica contra la Unión Soviética durante los primeros años de la Guerra Fría a la vez que trabajaba en secreto para el enemigo.

Nadie creía conocer mejor a Philby que Nicholas Elliott, su mejor amigo y compañero oficial del MI6

Los dos hombres habían ido a las mismas escuelas, pertenecían a los mismos clubes exclusivos, desarrollaron sus carreras en las labores de inteligencia en tiempo de guerra y largas noches de bebida y juerga

Parecía una locura pensar que Philby podría ser un espía comunista empeñado en subvertir los valores occidentales y el poder del mundo libre.

Pero Philby estaba, secretamente, traicionando a su amigo. Cada confidencia de Elliott era transmitida a Moscú. 

También en América, Philby había hecho otro amigo: James Jesus Angleton,  uno de los agentes más poderosos y controvertidos de la historia de la CIA.  


Las revelaciones de Angleton y Elliott ayudaron a Philby a hundir casi cada operación importante del espionaje anglo-estadounidenses durante veinte años, provocando la pérdida de un sinnúmero de operativos

Incluso cuando la red de la sospecha lo fue cercando, y Philby concibió mayores mentiras para proteger su fachada, sus dos amigos nunca lo abandonaron, hasta que fue demasiado tarde

Su traición tendría consecuencias devastadoras sobre los dos hombres que pensaban que mejor lo conocían, y en los servicios de inteligencia británicos que quedaron totalmente paralizados.

Lo cierto es que Philby nunca reveló su verdadera personalidad, ni los británicos, ni las mujeres con las que convivió, ni los soviéticos lograron nunca traspasar la armadura de misterio que lo recubría.

Por fuera era un hombre bondadoso. Por dentro, tuvo que ser alguien frío, calculador y cruel, rasgos que con mucho tino ocultó ante amigos y colegas

Sin duda tenía una alta opinión de sí mismo, que disimulaba tras un velo de falsa modestia, y, por lo tanto, una clara tendencia al egocentrismo.. Al final, Philby se burló de todo el mundo.

Escrito por Ben Macintyre y traducido por David Paradela López, el libro "Un espía entre amigos: La gran traición de Kim Philby", que fue publicado, en marzo de 2015, por Editorial Crítica, tiene 480 páginas y puede ser adquirido por un precio de 22,90 euros.

sábado, 5 de enero de 2019

RECOMENDACIÓN: "MARSHALL BASS: BLACK & WITHE", DE DARKO MACAN E IGOR KORDEY

"Un hombre debería decidir por sí mismo a quien mata y a quien no. Es algo que solo le concierne a él. A nadie más"


Arizona, 1875, una banda de antiguos esclavos liderados por el misterioso Milord está asolando a todo el Estado.

Nadie sabe quien es Milord, hay quien dice que estaba forrado y lo perdió todo durante la guerra, otro que es un malnacido, otros que era un buen amo.

Los hombres que siguen a Milord están dispuestos a matar y morir por el único hombre dispuesto a construirles su propio reino de negros.

El coronel Terrence B. Helena de los U.S. Marshall recluta a River Bass que se infiltre en la organización de Milord.

Pero, cuando Milord descubre la verdadera identidad de Bass, la lucha por la justicia se torna en una lucha por la supervivencia.

Escrito por Darko Macan y dibujado por Igor Kordey, el álbum "Marshall Bass 1. Black & Withe", que fue publicado, en enero de 2019, por ECC, tiene 56 páginas a color y puede ser adquirido por un precio de 12,95 euros.