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domingo, 17 de diciembre de 2023

"MANIAC", DE BENJAMÍN LABATUT



La obra comienza con un disparo: en 1933 Paul Ehrenfest, físico austriaco y amigo íntimo de Einstein, acabó con la vida de su propio hijo antes de suicidarse, convencido de que el alma de la ciencia había sido corrompida por el mismo mal que impulsaba el surgimiento del nazismo. Algunos de los temores de Ehrenfest se hacen realidad en el personaje central del volumen, el matemático húngaro von Neumann, un ser dotado de un cerebro tan extraordinario que sus colegas lo consideraban el próximo paso en la evolución humana.

Durante una meteórica carrera, von Neumann sentó las bases matemáticas de la mecánica cuántica, ayudó a diseñar las bombas nucleares, desarrolló la teoría de los juegos y creó el primer computador moderno. Al final de su vida, ya convertido en un engranaje clave del complejo industrial-militar, dio rienda suelta a un impulso creativo que lo llevó a contemplar ideas que podrían amenazar la primacía de nuestra especie: «Para el progreso no hay cura», dijo tras presagiar la llegada de una singularidad esencial, un punto de inflexión en la historia más allá del cual los asuntos humanos tal como los conocemos no podrían continuar.

MANIAC culmina con la batalla entre un hombre y una máquina: Lee Sedol, gran maestro de Go, desafía al programa de inteligencia artificial AlphaGo en cinco agónicos juegos que sirven como advertencia sobre los retos a los que nos tendremos que enfrentar a medida que nuestras creaciones tecnológicas adquieran cada vez mayor independencia...

Escrito por Benjamín Labatut y publicado por Anagrama, el libro "Maniac" tiene 400 páginas y puede ser adquirido por un precio de 21,90 euros.


jueves, 11 de mayo de 2023

"ENTRE LAS SOMBRAS. ASESINAR A HITLER", DE PATRICE PERNA Y FRANCISCO RUIZGE

"-¿Para qué sirven los héroes?

-¿Para que creamos en la humanidad?

-Mmm... Los héroes están hechos para suscitar vocaciones."


Escrito por Patrice Perna, dibujado por Francisco Ruizge y publicado por HarperCollins, el álbum "Entre las sombras. Asesinar a Hitler" tiene 112 páginas a color. Ésta es su sinopsis:

En plena Guerra Fría, el periodista Guntram Müller se interesa por la revisión del juicio de Maurice Bavaud, un joven suizo ejecutado por los nazis en 1941 por tratar de asesinar a Adolf Hitler.

¿Era un loco, un asesino solitario? ¿Un espía de una organización secreta? ¿Recibía órdenes de los aliados o de alguien cercano a Hitler? ¿Cómo pudo acercarse al dictador?... Las apariencias rara vez se parecen a la realidad.

domingo, 8 de noviembre de 2020

RECOMENDACIÓN: "GRIS DE CAMPAÑA", DE PHILIP KERR



Corre el año 1954 y las cosas no son sencillas para Bernie Gunther. El Gobierno cubano le ha obligado a espiar a Meyer Lansky, y cualquiera puede imaginarse que meter las narices en los asuntos de un conocido mafioso no puede ser bueno para la salud. 

Así que, harto de ese engorroso trabajo, Bernie consigue una embarcación con el objetivo de huir a Florida. 

Sin embargo, la suerte no está de su lado, ya que tras la fuga es arrestado y devuelto a Cuba, donde es encarcelado. 

En su estancia en prisión conoce a Thibaud, un agente que ejerce de enlace entre la CIA y el servicio de inteligencia francés. 

Thibaud no es buena compañía para Bernie y no tarda en demostrarlo al hacerle una propuesta que el detective no tiene más remedio que aceptar: debe volver a Alemania para alojarse en una prisión y hacer allí un trabajo sucio que puede acabar costándole la vida

Escrita por Philip Kerr y traducida por Alberto Coscarelli, la novela "Gris de campaña", que fue publicada, en abril de 2011, por RBA Libros, tiene 411 páginas.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

RECOMENDACIÓN: "LA GUERRA OLVIDADA. HISTORIA DE LA GUERRA DE COREA", DE DAVID HALBERSTAM


12 de enero de 1950, el secretario de Estado Dean Acheson, en un error garrafal, olvida incluir a Corea del Sur en el "perímetro defensivo" de Estados Unidos en Asia y las escasas fuerzas estadounidenses presentes en el país, incluidas en una minúscula misión asesora, no estarán en absoluto preparadas para lo que sucederá seis meses más tarde. 

25 de junio de 1950, alrededor de siete divisiones de élite del Inmin-gun norcoreano, muchos de cuyos soldados habían combatido en el bando comunista en la guerra civil china, cruzan la línea de demarcación establecida en el paralelo 38 entre las dos Coreas con la intención de conquistar todo el sur en tres semanas. 

Durante las primeras semanas de la invasión la ofensiva del Inmin-gun obtiene éxitos asombrosos. 

Todas las noticias que llegan del campo de batalla son negativas para los estadounidenses. 

En Washington el Presidente Harry S. Truman y sus principales consejeros intentan discernir las intenciones del enemigo. 

¿Se trata, como temen, de un ataque ordenado desde Moscú? ¿Están actuando los soldados norcoreanos como meros peones de la Unión Soviética? ¿O no es más que una maniobra de distracción, la primera de una posible serie de provocaciones comunistas en todo el mundo? 

Truman decide utilizar las fuerzas estadounidenses, y más adelante de Naciones Unidas, para poner freno a la agresión comunista en Corea.

La guerra de Corea durará tres años, no tres semanas, y será una guerra sangrienta en la que fuerzas estadounidenses y de Naciones Unidas limitadas se enfrentarán a un adversario numéricamente muy superior en un terreno extraordinariamente inhóspito, consiguiendo neutralizar esa ventaja numérica gracias a su abrumador armamento y tecnología. 

Para los soldados estadounidenses y de Naciones Unidas el peor enemigo, a menudo más hostil que los propios soldados norcoreanos o chinos, era el espantoso frío que llevará a algunos a calificar aquella "pequeña guerra" como "la más horrible del siglo",

Los pliegues del terreno contrarrestarán la ventaja armamentística estadounidense y muy en particular el uso de vehículos acorazados, pues ofrecen innumerables cavernas y otras formas de cobijo al enemigo. 

Años después, Acheson afirmará que: "Si todos los sabios del mundo se hubieran congregado para determinar el peor lugar posible desde el punto de vista político y militar para aquella condenada guerra habrían elegido por unanimidad Corea".

La guerra de Corea no será una gran guerra nacional en la que se unirá todo el pueblo estadounidense como lo había sido la Segunda Guerra Mundial, ni tampoco, como la de Vietnam una generación después, una guerra obsesionante que lo dividirá, sino un conflicto desconcertante, gris y muy distante, que se prolongará indefinidamente sin esperanza de solución y sobre el que la mayoría de los estadounidenses, salvo los que combatan allí y sus familiares cercanos, preferirán saber lo menos posible. 

Décadas después, aquella guerra aún continúa excluida de la conciencia cultural y política estadounidense y a veces parece haber quedado huérfana en la historia. 

Uno de los mejores libros publicados sobre ella es éste que lleva el idóneo título de "La Guerra Olvidada".

Cada uno de los soldados enviados a Corea tendrá sus propias razones para el resentimiento.

Unos, que ya habían participado en la Segunda Guerra Mundial, están en la reserva y tendrán que abandonar de mala gana sus empleos civiles por segunda vez en menos de diez años para combatir en el extranjero, al otro lado del océano, mientras la mayoría de sus compatriotas permanecían en sus casas. 

Otros, veteranos de la  Segunda Guerra Mundial, que habían decidido permanecer en el ejército, se sentirán horrorizados por el patético estado de éste en las primeras batallas contra el ejército norcoreano. 

Y es que, en ese momento inicial del conflicto, el ejército estadounidense está escaso de personal y posee unidades poco entrenadas y armamento anticuado o defectuoso, a lo que se sumará el sorprendentemente bajo nivel de los mandos. 

A esos veteranos les desasosegará el debilitamiento que sufrido por el ejército desde el final de la  Segunda Guerra Mundial, su pérdida de profesionalidad y de fuerza y el mal estado en que se hallaba al principio de la guerra de Corea. 

Cuanta más experiencia tienen, más desmoralizados se sentirán por las condiciones en que habrán de  luchar.

El peor aspecto de esta guerra será la propia Corea. Para un ejército que depende tanto de su producción industrial y del consiguiente uso de maquinaria militar, especialmente de los tanques, será el peor tipo de terreno. 

El territorio de países como España o Suiza es muy montañoso, pero cuenta con planicies en las que se puede aprovechar el potencial de los tanques fabricados en los países industriales avanzados, pero en Corea, al otro lado de cada cordillera hay otra.

La brutalidad de la guerra de Corea nunca penetrará realmente en la conciencia cultural estadounidense. 

En ella morirán alrededor de 33.000 soldados estadounidenses y otros 105.000 caerán heridos. Las bajas del ejército surcoreano ascenderán a 415.000 muertos y 429.000 heridos. 

Las autoridades chinas y norcoreanas mantendrán un riguroso secretismo sobre sus bajas, pero los funcionarios estadounidenses estimarán alrededor de 1.500.000 muertos.

En Corea, la Guerra Fría se tornará durante un tiempo en guerra caliente, incrementando las considerables (y crecientes) tensiones entre Estados Unidos y el mundo comunista y profundizando las grietas abiertas en Asia. 

Aquellas tensiones y divisiones entre ambos bloques del mundo bipolar se agravarán aún más cuando los errores de cálculo estadounidenses provoquen la intervención de la República Popular China. 

Cuando todo haya pasado y se llegue a una tregua,  ambos bandos cantarán victoria, pese a que la división final del país apenas diferirá de la que existía cuando empezó la guerra; pero Estados Unidos sí habrá cambiado; su visión estratégica de Asia ya no será la misma y también se habrá alterado mucho la correlación de fuerzas políticas en los propios Estados Unidos.

Escrito por David Halberstam, el libro "La Guerra Olvidada: Historia de la guerra de Corea", que fue publicado, en noviembre de 2008, por Editorial Crítica, tiene 860 páginas y puede ser adquirido por un precio de 39,00 euros.

martes, 29 de octubre de 2019

RECOMENDACIÓN: "UNOS POR OTROS", DE PHILIP KERR


Transcurre el año 1949, harto de ocuparse del hotel de su suegro situado a un paso del campo de concentración de Dachau, en Alemania, y con su esposa ingresada en una institución mental, el sardónico detective Bernie Gunther ha decidido ir tras los pasos de Friedrich Warzok, un peligroso criminal de guerra nazi. 

Warzok era un hombre malvado.  Antes de la guerra había estado en los Freikorps, y después en el Partido Nazi. Entonces se unió a las SS y se convirtió en Hauptsturmführer. Lo destinaron al campo de Lemberg-Janowska, en Polonia. 

Janowska no era como los otros campos. Em­pe­zó co­mo una red de fac­to­rí­as que formaban par­te de la fáb­ri­ca de ar­ma­men­to ale­mán, en Lvov. 

Ha­bía judí­os y po­la­cos que ha­cí­an tra­ba­j­os for­za­dos. Unos se­is mil en 1941. Warzok lle­gó a prin­ci­pi­os de 1942,

El co­man­dan­te era un hom­b­re lla­ma­do Wil­ha­us, y Warzok se con­vir­tió en su ayu­dan­te. Había unos do­ce o qu­in­ce ofi­ci­ales ale­ma­nes. Pe­ro la ma­yo­ría de los mi­em­b­ros de las SS, los gu­ar­di­as, eran ru­sos que se ha­bí­an of­re­ci­do co­mo vo­lun­ta­ri­os pa­ra ser­vir a las SS y elu­dir así los cam­pos de pri­si­one­ros de gu­er­ra. 

Des­pu­és de que Warzok lle­ga­ra a Janow­s­ka, el cam­po co­men­zó a lle­nar­se de judí­os. De muc­hos judí­os. Y los va­lo­res del cam­po, si es que pu­ede uti­li­zar­se una pa­lab­ra así pa­ra hab­lar de Janow­s­ka, em­pe­za­ron a cam­bi­ar. 

Ob­li­gar a los judí­os a fab­ri­car mu­ni­ci­ón se vol­vió muc­ho me­nos im­por­tan­te que aca­bar con el­los. 

Y no los ma­ta­ron de ma­ne­ra sis­te­má­ti­ca, co­mo en Aus­c­h­witz-Bir­ke­nau. Na­da de eso. Aqu­el­lo con­sis­tía en ma­tar­los de uno en uno, tal y co­mo le ape­te­ci­era al ofi­ci­al de las SS de tur­no. 

Y ca­da uno de el­los te­nía su for­ma fa­vo­ri­ta de aca­bar con los judí­os. Y ca­da día alguien era ba­le­ado, ahor­ca­do, aho­ga­do, em­pa­la­do, des­t­ri­pa­do, cru­ci­fi­ca­do… 

Las mu­j­eres eran apu­ña­la­das has­ta mo­rir, o mu­ti­la­das con hac­has. Uti­li­za­ban a los niños pa­ra prac­ti­car pun­te­ría. Apos­ta­ban si pod­rí­an par­tir a un ni­ño por la mi­tad de un so­lo hac­ha­zo. 

Ca­da ofi­ci­al de las SS es­ta­ba ob­li­ga­do a lle­var la cu­en­ta de cu­án­tos ha­bía ma­ta­do a fin de ela­bo­rar una lis­ta. 

Tres­ci­en­tas mil per­so­nas mu­ri­eron de ese mo­do. Tres­ci­en­tas mil per­so­nas ase­si­na­das bru­tal­men­te, a san­g­re fría, por sá­di­cos que se car­ca­j­e­aban. Y Warzok fue uno de el­los

Pero, por supuesto, nada es lo que parece, y Bernie pronto se encontrará navegando en un mar mortal habitado por ex-nazis que huyen de la persecución y de organizaciones secretas constituidas con el objetivo de facilitar la huída a los verdugos del Tercer Reich.

Escrita por Philip Kerr, la novela "Unos por otros", que fue publicada, en diciembre de 2016, por RBA, tiene 416 páginas y puede ser adquirido por un precio de 15,00 euros.

viernes, 11 de octubre de 2019

RECOMENDACIÓN: "RÉQUIEM ALEMÁN", DE PHILIP KERR


Berlín-Viena, 1947, la guerra ha terminado, pero escarbando en las ruinas del esplendor imperial de Viena el veterano Bernie Gunther hace un descubrimiento histórico al lado del cual las atrocidades cometidas en el pasado parecen obra de aficionados. 

A medida que avanza en su investigación, el detective destapa una red de falsificación susceptible de cambiar la identidad a antiguos altos oficiales nazis que tratan de enmascarar su pasado. 

En una Europa aún herida y humillada, Bernie se verá obligado a sortear todo tipo de peligros para llegar hasta el fondo de un sucio asunto que, para las muchas víctimas del régimen nazi, es algo más que una cuestión de justicia. 

Escrita por Philip Kerr, la novela "Réquiem alemán", que fue publicada, en marzo de 2015, por RBA, tiene 384 páginas y puede ser adquirida por un precio de 15,00 euros.

domingo, 16 de junio de 2019

RECOMENDACIÓN: "LABERINTO GRIEGO", DE PHILIP KERR


En 1957, Bernie Gunther trabaja en la oficina de investigación de reclamaciones de la aseguradora Múnich RE, .

La empresa le acaba de pedir que se desplace a Grecia para investigar la reclamación de un cliente alemán. Se ha hundido un barco y hay que determinar si se trata de un accidente o no. 

Cuando Gunther descubre que la embarcación perteneció a un judío deportado a Auschwitz, sabe que el pasado más tenebroso de Europa vuelve a cruzarse en su camino.

Escrita por Philip Kerr, la novela "Laberinto griego", que fue publicada, en febrero de 2019, por RBA, tiene 416 páginas y puede ser adquirida por un precio de 19,00 euros.

miércoles, 8 de mayo de 2019

RECOMENDACIÓN: "LA CIA Y LA GUERRA FRÍA CULTURAL", DE FRANCES STONOR SAUNDERS


Durante los momentos culminantes de la guerra fría, el Gobierno de Estados Unidos invirtió enormes recursos en un programa secreto de propaganda cultural en Europa occidental. Un rasgo fundamental de este programa era que no se supiese de su existencia. 

Fue llevado a cabo con gran secreto por la organización de espionaje de Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia. 

El acto central de esta campaña encubierta fue el Congreso por la Libertad Cultural, organizado por el agente de la CIA, Michael Josselson, entre 1950 y 1967. Sus logros fueron considerables y su propia duración no fue el menor de ellos. 

En su momento álgido, el Congreso por la Libertad Cultural tuvo oficinas en 35 países, contó con docenas de personas contratadas, publicó artículos en más de veinte revistas de prestigio, organizó exposiciones de arte, contaba con su propio servicio de noticias y de artículos de opinión, organizó conferencias internacionales del más alto nivel y recompensó a los músicos y a otros artistas con premios y actuaciones públicas. 

Su misión consistía en apartar sutilmente a la intelectualidad europea de su prolongada fascinación por el marxismo y el comunismo, a favor de una forma de ver el mundo más de acuerdo con "el concepto americano".

Recurriendo a una extensa y enormemente influyente red, integrada por personal del servicio de inteligencia, estrategas políticos, los grandes magnates y antiguos alumnos de las universidades de la Ivy Lcague, la incipiente CIA comenzó, a partir de 1947, a construir un "Consorcio" cuya doble tarea era vacunar al mundo contra el contagio del comunismo y facilitar la consecución de los intereses de la política exterior estadounidense en el extranjero. 

El resultado fue una red de personas, notablemente compenetrada, que trabajó codo con codo con la Agencia para promover una idea: que el mundo precisaba una pax americana, una nueva época ilustrada, a la que se bautizaría como "el Siglo Americano".

Ese "Consorcio" fue el arma secreta con la que lucharían los Estados Unidos durante la guerra fría, un arma que, en el campo cultural, tuvo un enorme radio de acción. 

Tanto si les gustaba como si no, si lo sabían como si no, hubo pocos escritores, poetas, artistas, historiadores, científicos o críticos en la Europa de posguerra cuyos nombres no estuvieran, de una u otra manera, vinculados con esta empresa encubierta.

Sin sentirse amenazado por nadie y sin ser detectado durante más de veinte años, el espionaje estadounidense creó un frente cultural complejo y extraordinariamente dotado económicamente, en Occidente, para Occidente, en nombre de la libertad de expresión. 

A la vez que definía la guerra fría como "batalla por la conquista de las mentes humanas", fue acumulando un inmenso arsenal de armas culturales: periódicos, libros, conferencias, seminarios, exposiciones, conciertos, premios.

Entre los miembros de este "Consorcio" había un surtido grupo de intelectuales radicales y de izquierda cuya fe en el marxismo y en el comunismo se había hecho añicos ante la evidencia del totalitarismo estalinista. 

Nacida de la Década Rosa de los años treinta, calificada, con pena, por Arthur Koestler de "abortada revolución del espíritu, renacimiento fallido, falso amanecer de la historia", su desilusión se vio acompañada por un deseo de formar parte de un nuevo consenso, de consolidar un nuevo orden que sustituyese las exhaustas fuerzas del pasado. 

La tradición de oposición radical, en la que los intelectuales habían tomado bajo su responsabilidad investigar los mitos, cuestionar las prerrogativas institucionales, y perturbar la complacencia del poder, quedó anulada a favor de un apoyo a la "propuesta americana". 

Refrendado y financiado por poderosas instituciones, este grupo no comunista monopolizó la vida intelectual de Occidente en la misma medida que el comunismo lo había hecho unos años antes (y además, muchas de las personas fueron las mismas en ambos grupos).

El grado en que el espionaje norteamericano extendió sus tentáculos hacia las cuestiones culturales de sus aliados occidentales, actuando como posibilitador en la sombra de una amplia variedad de actividades creativas, colocando a los intelectuales y a su obra como piezas de ajedrez para jugar en el Gran Juego, sigue siendo uno de los legados más sugerentes de la guerra fría.

La participación de la CIA en la guerra cultural hace surgir otras cuestiones problemáticas. 

¿Distorsionó la ayuda económica el proceso según el cual se manifestaron los intelectuales y sus ideas? ¿Se seleccionó a las personas por sus cargos, y no por su mérito intelectual? 

¿Qué quería decir Arthur Koestler cuando ironizaba contra "el circuito internacional académico de putas por teléfono" como calificaba a las conferencias y simposios intelectuales? 

¿Acaso las reputaciones de los intelectuales salieron consolidadas o robustecidas al pertenecer al consorcio cultural de la CIA? 

¿Cuántos de aquellos escritores e intelectuales que adquirieron prestigio internacional por sus ideas fueron, en realidad, figuras de segunda tila, publicistas efímeros, cuyas obras estaban condenadas a reposar en los sótanos de las librerías de libros usados?

Escrito por Frances Stonor Saunders, el libro "La CIA y la guerra fría cultural", que fue publicado, en febrero de 2013, por Debate, tiene 600 páginas.

jueves, 2 de mayo de 2019

RECOMENDACIÓN: "ESPÍA Y TRAIDOR. LA MAYOR HISTORIA DE ESPIONAJE DE LA GUERRA FRÍA", DE BEN MACINTYRE


El coronel Oleg Antoniévich Gordievski del KGB se encontraba en la cúspide de su carrera. 

Como niño prodigio del servicio de espionaje soviético, había ascendido diligentemente y trabajado en Escandinavia, Moscú y Gran Bretaña sin apenas un borrón en su expediente. 

Y ahora, a sus 46 años, había sido nombrado jefe de la rezidentura del KGB en Londres, un puesto nada desdeñable, e invitado a regresar a Moscú para ser ungido formalmente por el director de la organización. 

Gordievski, un espía de carrera, estaba destinado a ocupar los puestos más importantes de aquella vasta y despiadada red de seguridad y espionaje que controlaba la Unión Soviética. 

Con su figura fornida y atlética, caminaba con confianza entre la multitud del aeropuerto. Pero en su interior anidaba un temor contenido, ya que Oleg Gordievski, veterano del KGB y fiel sirviente secreto de la Unión Soviética, era un espía británico. 

Reclutado doce años antes por el MI6, el servicio de espionaje británico en el extranjero, el agente que respondía al nombre en clave de NOCTON había demostrado ser uno de los espías más valiosos de la historia. 

La inmensa cantidad de información que recababa para sus jefes británicos había cambiado el curso de la Guerra Fría y desenmascarado a redes de espías soviéticos, lo cual contribuyó a evitar una contienda nuclear y proporcionó a Occidente información única sobre la mentalidad del Kremlin durante un periodo sumamente peligroso en el escenario internacional. 

Ronald Reagan y Margaret Thatcher habían sido informados de los extraordinarios secretos proporcionados por el espía ruso, aunque ni el presidente estadounidense ni la primera ministra británica conocían su verdadera identidad. Ni siquiera la joven esposa de Gordievski estaba al tanto de su doble vida. 

Su nombramiento como rezident del KGB (el término ruso para un jefe de embajada del KGB, conocidas como rezidenturas) había causado alegría en el reducido círculo del MI6 que estaba al corriente del caso. 

Como el agente soviético de mayor rango en Gran Bretaña, en adelante Gordievski tendría acceso a los secretos mejor guardados del espionaje ruso: podría informar a Occidente de los planes del KGB antes de que pudieran ejecutarse; el KGB en Gran Bretaña quedaría neutralizado. 

Y, sin embargo, la abrupta llamada para que se personara en Moscú había inquietado al equipo NOCTON. Algunos intuían que era una trampa. 

En una precipitada reunión mantenida en un piso franco de Londres con sus jefes del MI6, se había ofrecido a Gordievski la posibilidad de desertar y quedarse en Gran Bretaña con su familia. 

Todos los allí presentes sabían lo que estaba en juego: si regresaba como rezident oficial del KGB, el MI6, la CIA y sus aliados occidentales se llevarían el premio gordo del espionaje, pero si Gordievski se encaminaba a una trampa, lo perdería todo, incluida su vida. Lo había meditado mucho antes de tomar una decisión: "Volveré". 

Una vez más, los agentes del MI6 repasaron el plan de fuga, bautizado con el nombre en clave de PIMLICO y confeccionado siete años antes con la esperanza de que nunca fuera necesario activarlo. 

El MI6 nunca había exfiltrado a nadie de la URSS, y menos aún a un agente del KGB. Dicho plan, elaborado y peligroso, solo podía ponerse en marcha como último recurso. 

Gordievski estaba entrenado para detectar peligros. Mientras recorría el aeropuerto de Moscú con los nervios a flor de piel, veía indicios de peligro por todas partes.

El agente del control de pasaportes pareció examinar con excesiva meticulosidad su documentación antes de permitirle seguir adelante. 

¿Dónde estaba el funcionario que supuestamente debía ir a buscarlo, una cortesía mínima para todo un coronel del KGB que regresaba del extranjero? 

La vigilancia del aeropuerto moscovita siempre era estricta, pero aquel día, los anodinos hombres y mujeres que pululaban por allí aparentemente abstraídos se antojaban más numerosos de lo normal. 

Gordievski se montó en un taxi, diciéndose que, si el KGB supiera la verdad, habría sido detenido en cuanto pusiera un pie en territorio soviético y ya iría camino de sus celdas para hacer frente a un interrogatorio, una sesión de tortura y su posterior ejecución. 

Cuando entró en el edificio de Leninski Prospekt no tuvo la sensación de que lo siguieran, y subió en ascensor a la octava planta. No visitaba el piso de su familia desde enero. 

La primera cerradura se abrió con facilidad, y también la segunda, pero la puerta no cedía. La tercera, un anticuado pasador de cuando se construyó el edificio, estaba cerrada. 

Pero Gordievski nunca utilizaba esa tercera cerradura. De hecho, nunca había tenido la llave. Eso significaba que alguien armado con una llave maestra había estado dentro y había cerrado por error los tres pasadores. Ese alguien solo podría ser el KGB. 

Los temores de la semana anterior se materializaron en un frío paralizante cuando tomó conciencia de que alguien había entrado en su apartamento y lo había registrado y probablemente llenado de micrófonos. 

Se había convertido en sospechoso. Alguien lo había traicionado. El KGB lo vigilaba. El espía estaba siendo espiado por sus propios compañeros. 

Publicado por Editorial Crítica, el libro "Espía y traidor. La mayor historia de espionaje de la Guerra Fría" tiene 368 páginas y puede ser adquirido por un precio de 23,90 euros.

domingo, 21 de octubre de 2018

RECOMENDACIÓN: "EL OTRO LADO DEL SILENCIO", DE PHILIP KERR

"Nunca había tenido demasiado aprecio a los ingleses. En las dos guerras contra Alemania había visto cómo eran capaces de luchar hasta el último hombre norteamericano".


La Guerra Fría ha estallado y Bernie Gunther está en tierra de nadie. En 1956, el exdetective Bernie Gunther vive en la Riviera francesa. 

Debería llevar una existencia tranquila, pero eso es algo imposible para él. El pasado de la guerra le alcanza de la mano de un antiguo oficial nazi. 

Además, ha sido invitado a Villa Mauresque por el célebre escritor William Somerset Maugham, quien está siendo chantajeado y necesita ayuda. 

Puede que se trate de una cuestión personal. O puede que sea víctima de la batalla que el espionaje está librando en el corazón de Europa. 

Escrita por Philip Kerr y traduciada por Eduardo Iriarte Goñi, la novela "El otro lado del silencio", que fue publicada, en octubre de 2017, por RBA Libros, tiene 352 páginas y puede ser adquirida por un precio de 19,00 euros.