jueves, 13 de abril de 2017

RECOMENDACIÓN: "LOS CASOS DE HORACE RAMPOLE, ABOGADO", DE JOHN MORTIMER

¡El crimen paga, pero solo un poco cada vez!


Horace Rampole, abogado, a punto de cumplir sesenta y ocho años, letrado de poca monta en el Tribunal Penal Central de Inglaterra y Gales, comúnmente conocido como Old Bailey, marido de la señora Hilda Rampole (para Rampole es "Ella, la que Ha de ser Obedecida") y padre de Nicholas Rumpole (profesor de Sociología en la Universidad de Baltimore); cuya mente rebosa de antiguos crímenes, anécdotas jurídicas y fragmentos memorables del Oxford Book of Engilsh Verse (en la edición de Sir Arthur Quiller-Couch), además de un amplio conocimiento sobre manchas de sangre, grupos sanguíneos, huellas dactilares y falsificaciones mecanografiadas; miembro de mayor edad de su bufete, toma la pluma a su avanzada edad en un momento de calma en el trabajo (no hay mucho delincuente en estos momentos, parece que los más notables villanos de Inglaterra, se encuentran de vacaciones en la Costa Brava), a fin de intentar reconstruir por escrito algunos de sus triunfos más recientes (y ciertos desastres no menos recientes) acontecidos en los juzgados y de paso conseguir algún dinero que no caiga de inmediato en manos de Hacienda, en las de su ayudante Henry ni en las de Ella, la que Ha de ser Obedecida, y quizá también entretener un poco a los que, como Rampole, han encontrado en la justicia británica una fuente inagotable de diversión infinita.

Cuando se le ocurrió por primera vez que merecería la pena plasmar sobre el papel esa parte de su vida, Rampole pensó que lo más lógico habría sido empezar por los grandes casos en los que participó en su juventud, como el de los asesinatos del bungaló Penge, en el que consiguió la absolución sin ayuda de nadie, o el de la falsficación del Club Benéfico de Brighton, del que, tras un exhaustivo estudio de los diferentes modelos de máquinas de escribir, también salió victorioso.

Gracias a esos casos, durante un corto período de tiempo, Rampole se situó en el punto de mira del News of The World, o, al menos, su nombre comenzó a aparecer de modo destacado en sus páginas.

Pero cuando Rampole echa la vista atrás y recuerda esa época de su vida en los tribunales, le invade la sensación de que todo eso le hubiese sucedido a otro Rampole, a un abogado joven y entusiasta a quien a penas hoy reconoce y que ni siquiera tiene muy claro que le guste, al menos lo suficiente como para pasar un libro entero en su compañía.

Ha de reconocerse que Rampole ya no es una figura pública, pero algunos de los casos que puede describir, como el escabroso  asunto del Excelentísimo Señor Parlamentario, por ejemplo, o el cargo por asesinato contra el más joven (y chiflado) de los desagradables hermanos Delgardo, le situaron, al menos puntualmente, en la portada del News of the World (e incluso le procuraron unas cuantas líneas en The Times).

Pero los lugares en los que Rampole es muy conocido, por no decir que se ha convertido en una especie de leyenda, son el Old Bailey, el bar Pommeroy de Flat Street, la sala de togas de los Juzgados Centrales de Londres y las celdas de la prisión de Brixton.

Allí, Rampole es famoso por no declararse nunca culpable, por fumar un purito detrás de otro y por citar Wordsworth a la menor oportunidad, si bien dicha notoriedad no sobrevivirá a su cada vez más cercano viaje al crematorio de Golders Green.

Y es que los discursos de los abogados se esfuman más deprisa que la comida china en el plato, y ni siquiera la mayor de las victorias ante un Tribunal perdura más allá de los periódicos del domingo siguiente.

El creador de "Los casos de Horace Rampole" fue Sir John Mortimer ("Un paraíso inalcanzable", "El regreso de Titmuss"), hijo de un abogado de renombre, que, a pesar de quedarse ciego, siguió vistiendo la toga durante años.

"Los casos de Horace Rampole", que fue publicada por la editorial Impedimenta, tiene 272 páginas y puede ser adquirida por un precio de 20,95 euros.


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